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Podemos hacer este recorrido en cualquiera de los dos sentidos y partiendo
desde cualquier punto; yo he optado en esta ocasión por dejar el coche
en el punto señalado en el plano (Ini), dejando el paso por El Robledillo
para el final. También se puede partir desde la esplanada de El Robledillo
(te recomiendo que sigas el mismo sentido que aquí describo ya que de
lo contrario dejarás para el final las fuertes rampas que nos llevan a
este sitio).
El punto de partida es la pista asfaltada que sube desde Ortigosa hasta
El Robledillo, dejando el coche nada más atravesar un "paso de hombre".
Inmediatamente llegaremos a un desvío del que parte una pista forestal
a la izquierda y que tomaremos para adentrarnos en un bonito bosque de
rebollos que alterna con hayas en las zonas más húmedas y oscuras.
Sin abandonar la pista podremos disfrutar de increibles panorámicas
del embalse y poco a poco iremos tomando la orientación sur a medida que
la vegetación también cambia de los iniciales robles rebollos a los magníficos
pinos silvestres. A los cuatro kilómetros, más o menos, cruzaremos otro
"paso de hombre" que nos va a servir de referencia porque, en este punto,
deberemos abandonar la pista y comenzar a subir por una empinada senda
hasta alcanzar una cerca que delimita los municipios de Ortigosa y Villoslada.
Atravesamos la cerca y continuamos el ascenso que, aunque breve, es
fatigoso y deberemos prestar especial atención para no despistar el camino
(es una vía de saca para las explotaciones forestales). Debemos abandonar
el ascenso cuando lleguemos a un claro (una buena pista es un curioso
pino que nace, literalmente, del interior de una roca); atravesaremos
un pequeño y verde pastizal para adentrarnos en un sombrío hayedo.
El camino aquí se desdibuja en una serpenteante senda que atraviesa
el hayedo; nos encontraremos con una fuente para el ganado y saldremos
a un pinar que desemboca en un gran espacio abierto donde pasta el ganado
y que se denomina Tenada de las Matas. Primero atravesaremos el arroyo
por un rústico puente y siguiendo las rodadas alcanzaremos una pista que
nace al otro lado del pastizal y que nos devuelve a la pista forestal
de El Robledillo.
A partir de este punto, todo es cuesta abajo hasta el punto de inicio.
Al atravesar El Robledillo podemos aprovechar para hacer un alto y tomar
fuerzas. El agua de esta fuente es fresca y reconfortante, y se agradece
si el verano es incipiente y la temperatura un poco más alto de lo normal.
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