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López de Heredia: la tradición
como apuesta de futuro
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| La bodega |
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Para aquellos escépticos que dudan de la existencia de una
máquina del tiempo, yo les recomendaría una visita
a los calados centenarios de esta bodega. Porque afrontar la bajada
a"El Calado" y sumergirse en los más de 7000 m2
de túneles y calados es como retroceder más de 100
años, hasta los tiempos de un visionario que apostó
por el mundo y la cultura del vino con unos planteamientos revolucionarios
para su época, muchos de los cuales todavía no han
visto la luz, pero se mantienen intactos en las mentes de sus herederos,
que todavía llevan con mano firme y serena las riendas de
una de las bodegas más emblemáticas y familiares que
podemos encontrar en La Rioja.
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| Otros lugares de interés. |

El icono de la bodega es el denominado Txori Toki (casita de pájaros
en euskera); es el mirador que da la bienvenida al visitante y que
gusta ser fotografiado desde multitud de ángulos. La pasarela
de acceso está decorada con cristal grabado con ácido.
Fue encargado a los artesanos más prestigiosos que en aquellos
tiempos trabajaban en Barcelona a las órdenes de Gaudí.


Un lugar muy interesante es la tonelería de la bodega, en ella
trabajan tres toneleros y un carpintero, que se encargan de elaborar
y reparar todas las barricas de la bodega. Una barrica de 650 litros
cuesta elaborarla de 12 a 14 horas y la realiza un único tonelero,
que siempre graba su nombre en ella. Se utiliza roble americano, con
el poro más cerrado (el roble francés cuesta el doble,
la madera debe ser de más de 10 años, y para que se
curta correctamente está un año a la intemperie y año
y medio bajo cubierta.

La última incorporación a la estructura de la bodega
es una sala de catas subterránea coronada por una tienda exposición
diseñada por Zaha Hadid, una ecléctica artista bagdadí
elevada al olimpo Pritzker de los dioses de la arquitectura. Un diseño
aerodinámico bautizado como "la frasca" (su autora
insiste en que este detalle es casual); alberga el mítico stand
que López Heredia encargó para la Exposición
Universal de Bruselas de 1910: el contraste generado recoge perfectamente
la apuesta de futuro que la bodega pretende conseguir en base al mantenimiento
de las tradiciones más autóctonas en la elaboración
de sus vinos.
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| Las visitas |

El trato en López de Heredia siempre es excepcional, uno
tiene la sensación de ser un invitado en vez de un visitante;
haciendo honor a su lema: 'Esta es nuestra casa, y el que llega
a nuestra casa es nuestro invitado'. Ciertamente es una experiencia
muy agradable realizar una visita guiada por una persona que además
de conocer cada rincón que se muestra y cada dato que se
comenta, es capaz de apreciarlo, valorarlo y llegar a transmitir
al invitado parte de la emoción que todo ello conlleva. Para
poder mantener este nivel y calidad, las visitas son siempre con
cita previa: de 11 a 12 normalmente. Son en español, inglés,
francés y el año que viene en alemán.
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| Un poco de historia |

López de Heredia es la bodega más antigua de Haro,
la tercera de toda la denominación. Este año se celebra
el 150 aniversario del fundador que además coincide con el
130 aniversario de la fundación de la bodega.

Rafael López de Heredia y Landeta nace en Santiago de Chile
en 1857, fundó la bodega con 20 años y un proyecto
en la cabeza realmente visionario, hoy por hoy todavía no
desarrollado en su totalidad.

Participó en la 3ª guerra carlista (la torre es un homenaje
a las torres de vigilancia que utilizaban los carlistas). Se enamoró
de la zona de Haro ... y de una jarrera. Su mujer (y estamos hablando
de finales del siglo XIX) era la encargada de gestionar el dinero,
pagar a los proveedores y empleados y preparar las catas (elegir las
proporciones de vino que iban a formar el vino definitivo de cada
tipo), tuvieron 14 hijos de los que sobreviven 9.

Buscó accionistas para invertir en la bodega pero todos vieron
que el impulso de Rafael era crear una gran bodega, con lo que las
inversiones no verían su fruto en mucho tiempo ya que habría
que reinvertir continuamente para conseguir ese objetivo. Así
que se quedó con toda la bodega. No hay accionistas, es una
bodega familiar, por lo que cuando hay que hacer alguna inversión
hay que 'rascarse un poco el bolsillo entre todos'

Rafael López de Heredia y Landeta da paso a su hijo Rafael
López de Heredia y Aransáez, el cual tiene 2 hijos
(Rafael y Pedro); el siguiente que toma las riendas de la bodega
es Pedro López de Heredia, el cual, hace poco, ha delegado
la gestión de la bodega en sus hijas María José
López de Heredia (como gerente) y Mercedes López de
Heredia (enóloga) y en su hijo Julio César (encargado
del campo).

Lo normal en las familias es que la primera generación crea
el negocio, la segunda lo hereda y la tercera lo funde; esto no
se cumple en absoluto en López de Heredia: se adivina en
los actuales administradores de la bodega ese mismo impulso constructivo
y artesano del fundador: la ilusión del proyecto original
del fundador sigue viva.
La larga historia de la bodega nos regala anécdotas muy curiosas:

La
bodega regaló a los soldados que participaron en la batalla
de Cuba y tuvieron la suerte de sobrevivir nada menos que 1000 cajas
de vino.

En
tiempos de la guerra civil, dentro de la bodega había una granja
de pollos; eran tiempos duros y esta actividad complementaria sirvió
para reforzar unos ingresos que habían descendido de forma
preocupante.

Para
el Centenario de la bodega, allá por 1977, se hicieron 5 tinas
gigantes que se siguen utilizando, fueron hechas a la medida por unos
cuberos de San Vicente, de roble francés, y cada una de un
único tronco de árbol.
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