La relación entre la arquitectura y el vino es más
mucho más antigua de lo que pueda parecer tras el último
boom experimentado, de hecho a finales del siglo XIX el mismo Eiffel
fue llamado a Jérez por Gonzalez Byass en 1862 para diseñar
el edificio circular de Real Bodega de La Concha.
En La Rioja podemos encontrar numerosos antecedentes, casi todos
localizados en Haro que experimentó un tremendo impulso en
los albores del siglo XX. Luego llegaron las vacas flacas y la arquitectura
del vino pasó a un segundo plano, hasta que a finales de
los años 70 surgieron los primeros síntomas de recuperación.
Y fue precisamente un arquitecto soriano, Juan Antonio Ridruejo,
quien fue llamado por el grupo Olarra para construir un edificio
emblemático que sirviera de sede a la nueva bodega que se
iba a ubicar un un polígono en expansión muy próximo
a Logroño.
El resultado es impresionante, sobre todo considerando que tenemos
ante nosotros un edificio de 35 años, concebido en una época
donde predominaban las naves-bodegas, lo que le valío el
sobrenombre de "La Catedral del Rioja". El terreno es
generoso y las proporciones del edificio construido en forma de
"Y" apenas se aprecian desde el exterior.
La bodega.
Como elemento identificativo destacan las 111 cúpulas hexagonales
bajo las que se alojan uno de los parques de barricas más
grandes de la DOC Rioja, el papel de las cúpulas no sólo
es decorativo ya que su propósito es evitar que los rayos
del sol incidan de forma directa en la superficie, y así
evitar en verano que la temperatura de la cámara de hormigón
que forma la nave de crianza se incremente de forma indeseada.
El interior de la bodega acusa el paso de los 35 años, sobre
todo la zona de servicios, pero hay en marcha un ambicioso proyecto
que dará comienzo este mismo año, y que va a suponer
una total renovación para transformar este núcleo
y adaptarlo a las necesidades enoturísticas de estos tiempos.
Otra característica muy peculiar de esta bodega y que no
es fácil encontrar (por lo menos con estas dimensiones) son
los depósitos de hormigón que ahora están siendo
reconsiderados por los enólogos por sus buenos resultados.
También resulta curioso observar la nave de crianza desde
el interior donde el encofrado de hormigón juega con las
formas hexagonales que son el leitmotiv de todo el diseño
de la bodega.
En el otro extremo del moderno calado de hormigón encontramos
la zona noble y social de la bodega que dispone deun par de comedores
para satisfacer a grupos no muy numerosos pero de forma cómoda
y agradable, también encontramos unos confortables salones
donde prolongar la velada tras una buena comida asada en una original
chimenea suspendida y regada con los caldos de la casa.
Las visitas
Visita
con Degustación (una copa de Crianza): 3€ Visita
con Aperitivo (incluye degustación Crianza): 6€ Visita
con comida o cena en bodega (mediante catering, previa reserva y
presupuesto)
El horario de visitas de la bodega es de lunes a viernes: 11.30
h y 16.30 h; también se puede acudir los fines de semana
(sábados a las 11.00 h, a las 13.00 h y a las 16.30 h. Y
los domingos y festivos a las 11.00 h y a las 13.00 h). Es impresindible
la cita previa con algo de antelación, y la persona de contacto
es Alvaro García Ruiz (Responsable Dpto. Enoturismo - 941235299
- enoturismo@bodegasolarra.es).
Otras actividades
Visita
con Cata Vertical que incluye una degustación comentada de
los vinos más representativos de la bodega (Blanco o rosado,
Crianza, Reserva y Summa), acompañada de aperitivo. Es un servicio
exclusivo para grupos limitados. Su precio es de 12 €.
Aulas de Cata que incluye un curso de iniciación a la cata,
material didáctico y un diploma. El curso se realiza de 11.00
h a 14.00 h, incluye una visita con aperitivo. Es un servicio para
grupos limitados. Disponen
de vinoteca y salas privadas que se pueden usar para reuniones empresariales
previa consulta de disponibilidad.