Historia
La idea de crear una Fundación de ámbito nacional que recoja y articule todas las demandas
de las personas sordas, parte de quien hoy es su primer Presidente, Francisco Manuel
Muñoz Márquez, padre de una niña sorda de corta edad. La Fundación S.B.C., Sin Barreras
de Comunicación, nació en El Ejido, Almería, y tiene como fines prioritarios el apoyo y protección
a las personas con discapacidad auditiva, mejora de sus actuales condiciones de vida y lucha en
favor de su integración efectiva tanto en la sociedad como, muy especialmente, en el ámbito
educativo, marcándonos como objetivo fundamental las nuevas generaciones de niños que sufren
esta minusvalía.
A nuestro entender, el modelo actual de integración resulta insuficiente, a pesar de los esfuerzos
y de las buenas intenciones de tantas organizaciones. Desde la Fundación perseguimos un futuro en
que esa integración sea real y plena, eliminando para ello la tentación de resignarse a que los
sordos estén dentro de la sociedad pero aislados, y haciendo valer nuestra convicción de que ese
mundo de silencio en el que tienen que vivir los disminuidos auditivos no tiene por qué seguir e
quivaliendo a un mundo incomunicado e incomunicable. Los avances técnicos, y en especial los
informáticos, ponen en nuestras manos los instrumentos necesarios para que esto sea factible,
para que las personas sordas alcancen la oportunidad de comunicarse, de la forma más normalizada
posible, con esa inmensa mayoría de personas oyentes.
Nuestra intención es llegar a constituir una sólida entidad sin ánimo de lucro, estable y totalmente
organizada, que llegue a ser referente inmediato para todas aquellas familias en las cuales aparezca
este problema. La Fundación Sin Barreras de Comunicación, como tal entidad, es aún joven, pero quienes
ahora formamos parte de ella llevamos ya varios años trabajando en la investigación de varias ayudas
técnicas que servirán de refuerzo pedagógico del niño sordo. Aplicando diversos soportes informáticos,
hemos creado un diccionario interactivo especialmente diseñado para el estudiante sordo, hemos desarrollado
un innovador instrumento que permite recibir las palabras habladas a través del tacto y trabajamos en la
adaptación de los contenidos curriculares en sistema multimedia y de acuerdo con las necesidades
específicas que exige la falta de audición.
En S.B.C. reconocemos el valor de las actuales reivindicaciones de la llamada “comunidad sorda”
(expresión que nos disgusta, porque parece hacer referencia a una sociedad distinta a la sociedad de
todos, pero que por el momento resulta oportuno usar para entendernos). Pero a nuestro entender, y de
acuerdo con los logros técnicos que ya hemos alcanzado y que deseamos desarrollar plenamente, puede y
debe ser diversificado y enriquecido el campo de posibilidades comunicativas de las nuevas generaciones
de sordos.
Sin Barreras de Comunicación nació con una vocación esencialmente dinámica, y desde muy temprano
establecimos contacto con distintas Universidades de toda España, firmando sendos Acuerdos con la
de Málaga y con la de Almería para investigar conjuntamente nuevos proyectos dirigidos a las personas sordas.
Pero, además, la Fundación desea luchar en favor de los derechos de nuestros hijos: queremos que las
reivindicaciones de los sordos no sean sólo argumento de unas cuantas campañas aisladas, sino una
tarea diaria. Casi todos los niños sordos van superando normalmente los cursos de Primaria y Secundaria,
con más o menos esfuerzo personal, con más o menos sacrificio por parte de los padres, que en ocasiones
han de recorrer decenas de kilómetros para escolarizar a sus hijos en un Centro que tenga los profesores
de apoyo adecuados y que se ven obligados a gastar verdaderas fortunas en audífonos. Sin embargo, antes
o después aparece la barrera de la Universidad, que muy pocos sobrepasan: un universitario sordo es
todavía una excepción.
La educación de un estudiante sordo no tiene por qué ser más cara, o más sacrificada, ni tiene que tener
una base menos sólida, ni desde luego debe estar encaminada simplemente a que el niño obtenga unos
estudios elementales. La igualdad de derechos es precepto básico de la Constitución, y una de nuestras
tareas habrá de ser el análisis de si este hecho se está cumpliendo en su integridad: si la educación
se recibe en igualdad de condiciones, si los niños sordos acceden a la información y a la cultura como
cualquier otro.
Los objetivos que se ha marcado la Fundación S.B.C. parten de una doble constatación: el desconocimiento
prácticamente generalizado que existe en torno a la problemática del sordo y la insuficiencia de métodos
innovadores que ayuden a estas personas a extraer toda la información a la que tienen derecho y que en
muchos campos se transmite de una manera prioritariamente oral.
La Fundación S.B.C., pues, pretende cumplir un doble cometido:
* S.B.C. realizará una serie de campañas de concienciación social. Existe un desconocimiento casi
generalizado acerca de lo que significa realmente la sordera; basta comprobar las reacciones de los
no afectados cuando toman contacto con las actividades que actualmente desarrollan todas aquellas
personas dedicadas a la rehabilitación e integración de los sordos (Congresos, publicaciones, trabajos
en los Centros escolares, etc.) para darse cuenta de que entre los oyentes apenas se sabe nada de los
discapacitados auditivos, principalmente porque la suya es una minusvalía invisible, es decir, no existen
señales exteriores que diferencien al sordo de cualquier otra persona. Mayoritariamente se piensa que el
hecho de poder moverse normalmente y ver minimiza los inconvenientes con los que el sordo se encuentra
en la vida. Y sin embargo, de todas las minusvalías sensoriales es, tal vez, la más dolorosa para los
padres, porque no pueden comunicarse con sus hijos y porque afecta a su desarrollo psicológico e
intelectual: un niño sordo no ha oído la voz de su madre durante el período de lactancia, no es capaz
de componer un primer vocabulario atendiendo a las expresiones pronunciadas por los adultos que le
rodean, no encontrará atractivo el aprendizaje de la lectura debido a que las palabras impresas, sin
actuar como referentes de objetos que hayan sido designados en algún momento por una voz, se convierten
en una fría y desconcertante abstracción. S.B.C. quiere, pues, ejercer una labor informativa, realizando
campañas de divulgación que ayuden a acercar a toda la sociedad la problemática del sordo: es necesario
concienciar a los oyentes de esas “barreras de comunicación” que constituyen una realidad constante para
quienes sufren algún tipo de discapacidad auditiva, en la misma medida, por ejemplo, en que todos hemos
ido familiarizándonos con las “barreras arquitectónicas” que sufren los minusválidos físicos gracias a la
constancia de las organizaciones que ya trabajan en este sentido. Debemos hacer valer la idea de que los
sordos, nuestros hijos, no pueden oír, pero sí pueden, y deben hacerse oír.
* Nuestra segunda función es la de utilizar el caudal de avances informáticos en beneficio de la educación
de nuestros hijos. Para ello hemos creado el Centro de Investigación Permanente (CIP), que ya trabaja,
como dijimos, en el desarrollo de una serie de soportes técnicos que supondrán al mismo tiempo una
renovación y una alternativa a los actuales procedimientos de comunicación entre sordos y oyentes.
Los resultados de las investigaciones son, hasta el momento una serie de ayudas pedagógicas y técnicas
cuya detallada descripción es materia de otro apartado en esta memoria.
Es necesario reforzar en el sordo la facultad de generar pensamientos propios, complejos y fundados
en una autonomía analítica idéntica a la de cualquier otro estudiante que sí pueda acceder normalmente
a la comprensión plena de, al menos, su lengua materna. El pensamiento se construye con palabras, e
interpretar el sentido exacto de cada una de ellas, de los distintos matices que puede presentar su
significado dependiendo del contexto en que aparece, es condición indispensable para que este pensamiento
se enriquezca en todas sus posibilidades. Los educadores que conviven día a día con niños sordos, y que
además tienen conocimiento de los problemas que han ido acumulando hasta la edad adulta los sordos de
las generaciones precedentes, son conscientes de que el mayor trastorno que plantea esta discapacidad,
dentro del ámbito pedagógico, estriba en lo difícil que resulta transmitirles el valor exacto de una
palabra, partiendo de que el signo lingüístico es, en palabras de Saussure, un lazo arbitrario que une
un concepto y una imagen acústica. Hoy en día la informática ha evolucionado lo suficiente como para
permitirnos usar la imaginación y aplicarla a intereses tan concretos y beneficiosos como la educación
de los niños sordos. No facilitar a un niño los instrumentos técnicos que pudieran ayudarle a seguir el
curso normal de una clase seguiría provocando una desigualdad intelectual totalmente injusta y nos
responsabilizaría a todos de que se esté malogrando su talento, independientemente del grado o la dirección
en que éste se presente.
En definitiva, la Fundación S.B.C. pretende combatir el riesgo de que el niño sordo entre a formar parte de
ese colectivo que comparte su misma discapacidad pero se vea marginado respecto a todos los demás;
desearíamos que en el ámbito pedagógico se empezasen a sustituir conceptos que en su momento supusieron
un logro social pero que hoy debieran resultarnos, y nos resultan, insuficientes: sustituir “Educación
especial” por “Educación adaptada”, “Profesor de apoyo” por “Autonomía educativa”- entendiendo por ésta
la posibilidad de que un alumno que padece sordera pueda extraer de sus educadores el mismo provecho que
sus compañeros, y durante el mismo horario lectivo, sin que su problema lo singularice y lo aísle -;
queremos que la persona sorda consiga valerse para sus escritos de un conocimiento completo de la gramática
española y que los niños sordos que hoy acceden a la Educación Primaria puedan, dentro de 20 ó 25 años, y
después de haber cursado normalmente unos estudios universitarios si así lo desean, acudir a una entrevista
de trabajo en igualdad de condiciones que cualquier otro aspirante; queremos que les sea posible disfrutar
de la televisión sin depender de los subtítulos o de la presencia constante de un intérprete.
Aparte de los refuerzos pedagógicos que describimos más adelante (MARTA, DIDASKO y AULA), el CIP, como
órgano investigador de la Fundación, pretende desarrollar en el futuro otra serie de proyectos:
*Cuentos y vídeos educativos.
*Traductor de lengua de signos.
*Reconocimiento de imágenes para dotar de voz al sordo.
La Fundación S.B.C. también contempla como fines estatutarios la convocatoria de becas para nuevos proyectos
de investigación que versen sobre ayudas técnicas o pedagógicas a las personas sordas, organizar reuniones,
congresos, seminarios y actividades análogas sobre el mundo de las personas sordas y publicar obras que
resulten de especial interés social y estén relacionadas con la problemática del sordo.
Desde la Fundación apoyamos activamente la solución médica al problema de la sordera: hemos conocido, de
una forma práctica, la posibilidad real de que la cirugía saque al niño sordo del aislamiento de silencio
en que vive, gracias a una sencilla, aunque costosa, intervención quirúrgica: el implante coclear, solución
del todo ignorada por las personas sin relación alguna, directa o indirecta, con la sordera, que son las más,
y desdeñada con recelo por una parte importante de la comunidad sorda adulta. Sin embargo, los testimonios y
pruebas que han llegado hasta nosotros, más aún, los resultados prácticos obtenidos en personas muy próximas
a nuestro propio entorno son tan asombrosos que bien puede decirse algo en apariencia increíble: la sordera,
tal y como hoy la conocemos, puede desaparecer. Partiendo de esta certeza, la Fundación quiere establecer
los cauces adecuados para que el mayor número de niños afectados puedan beneficiarse, si su caso lo permite,
de esta intervención, independientemente de la situación económica familiar. La intención de Sin Barreras de
Comunicación es, además, la de crear un Centro de Investigación del Oído Interno.
Sabemos imprescindible lograr un fondo económico que posibilite la consecución de todos estos objetivos.
Estableciendo los procedimientos adecuados de autofinanciación y autogestión asentaremos la total autonomía
operativa de la Fundación. Sin Barreras de Comunicación carece por completo de intereses lucrativos, y este
punto es norma básica de funcionamiento, no sólo por convencimiento y porque en esa circunstancia se
encuentra razonada su creación, sino porque así está regulado en la Legislación vigente. Todo el dinero
que se genere gracias a las actuaciones de la Fundación será constantemente invertido en sus propios fines.
El progresivo crecimiento de S.B.C. determinará una ampliación de los beneficiarios y de las prestaciones
sociales que estos pueden obtener gracias a nosotros.
El día 11 de octubre de 1997, Sin Barreras de Comunicación se presentó de manera oficial ante los padres
de niños sordos y profesionales de toda España. El acto tuvo lugar en el Auditorio de la Organización
Nacional de Ciegos Españoles, en Madrid, y contó con la participación de D. Jaime Denis Zambrana, Director
del Programa de Nuevas Tecnologías de la Información y de la Comunicación del Ministerio de Educación y
Cultura, D. Jaime Ortiz Ovejero, Director del Área de lenguaje de IBM, el Profesor D. Rafael Urquiza,
Director Jefe del Departamento de Otorrinolaringología del Hospital Universitario de Málaga y el Profesor
D. Alfonso Gago, Catedrático de Física de la Universidad de Málaga, Jefe del Departamento de Microelectrónica
y miembro del Patronato de la Fundación.
La Fundación S.B.C., además, patrocinó al equipo de balonmano juvenil masculino CBM El Ejido, que debutó
en la liga andaluza en la temporada 1997-98.
Una de las funciones que S.B.C. pretende cumplir es la de servir de enlace entre los afectados por la
sordera y las diferentes Instituciones. Queremos destacar los contactos que ya hemos establecido con el
Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales y el de Educación y Cultura, así como con el Defensor del Pueblo.
Desearíamos ser puente entre éste último y los discapacitados auditivos, no dejar que tan importante
Institución reciba de tarde en tarde una queja a título personal, sino canalizar hacia ella una extensa
documentación que, aun recogiendo distintas experiencias individuales, constituya una pormenorizada
descripción de las vivencias de todo un colectivo.
En el texto “Informes, estudios y documentos. Atención residencial a personas con discapacidad y otros
aspectos conexos”, editado por el Defensor del Pueblo, se nos recuerda que “El artículo 49 de la Constitución
Española obliga a los poderes públicos a realizar una política de prevención, tratamiento, rehabilitación e
integración de las personas con discapacidad, a quienes prestarán la atención especializada que requieran
y los ampararán especialmente para el disfrute de los derechos que el título I del texto constitucional
reconoce a todos los ciudadanos”. Sin embargo, los redactores del documento se ven obligados a especificar,
en la página 457, que “acerca de las barreras auditivas, puede significarse que, según la información
recogida, en ningún municipio se aplican aún medidas para superar las mismas, de modo que la eliminación
de las barreras específicas que afectan a las personas con sordera constituye un campo en el que todavía no
se ha actuado sistemáticamente y con la necesaria extensión”. Modificar esta situación y corregir otras
muchas discriminaciones, ocasionadas en su mayoría por el absoluto desconocimiento que la sociedad tiene de
la problemática del sordo, representa una de las tareas prioritarias que las personas afectadas por esta
minusvalía deben aún realizar, y S.B.C. pretende servir de aglutinador de todas las reivindicaciones, darles
traslado, luchar para que cada una de ellas obtengan una respuesta.